Fuelles de Neptuno en la Antártida

Uno de los recuerdos imborrables de mis viajes antárticos, era cuando por la megafonía del barco donde trabajaba tocaban grupos activos de puente y castillo; aquello era un momento tenso a la par que excitante, porque en unos pocos minutos tenía que cambiarme de ropa y acudir presto a la proa del barco donde el viento helado del Polo Sur cicatrizaba sin piedad tu cara. Normalmente este llamada era indicativo de que pronto nos adentrábamos en la isla Decepción, la cual nos saludaba a través de los solemnes “Fuelles de Neptuno”.

Isla Decepcion
Fuelles de Neptuno en Isla Decepción Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Los fuelles son unos majestuosos acantilados de casi 100 metros que delimitan la entrada al interior de la isla y que por el temor que transmitían fueron denominados como la “Puerta del infierno” o la “Boca del Dragón” por los primeros exploradores de principios del siglo XIX.

Allí ante esta infernal entrada nos citaban desde el puente para reaccionar de forma rápida ante cualquier tipo de incidencia que le pudiera pasar al barco, ya que en caso de emergencia o fallo de gobierno, el tiempo de maniobra era escaso.

BIO Las Palmas
Fuelles de Neptuno desde la Proa del BIO Las Palmas Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

A primera impresión uno entendía porque nos acercábamos tanto a los fuelles, especialmente cuando uno veía desde la distancia que el canal de entrada era más ancho, pero por cuestiones de navegabilidad y calado la ruta se hacía relativamente cerca de los acantilados, parecía como si que en el fondo Neptuno nos obligaba a navegar por sus confines.

Una guardia en la que realmente deseábamos que pasase rápido y sin incidencias y en el que el equipo allí dispuesto charlábamos descontraidos sobre la Antártida mientras la imponente presencia de los Fuelles nos hacía sombra a nuestro paso. Desde lejos los fuelles de Neptuno no parecían tan altos, de hecho creo que ninguna foto logra transmitir su magnitud, pero cuando uno casi los palpaba desde el mar pedían algo más que respeto.

fuelles de neptuno
La niebla era habitual durante el paso por los fuelles de Neptuno, creando un paisaje más inquietante a su paso Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

En ocasiones, hemos atravesado este angosto paso con neblina y nos ha transmitido un conjunto de sensaciones ciertamente inquietantes, especialmente cuando el viento y los desafiantes chillidos de la inmensa colonia de petreles dameros se fusionaban con el eco de los motores.

Poner imaginación y pensad en la imagen de un volcán que aburrido de estar encerrado en las profundidades decidió surgir con violencia de entre las aguas. Humillado por la afrenta, el Dios Neptuno reclama como suyos los terrenos y hace desplomar una de las paredes del mismo, creando un estrecho conducto por donde fluye el agua del mar hacía su interior; el otrora orgulloso volcán cae sucumbido en la batalla cediendo su tierra a la navegación. Quizás mi explicación os induzca al “engaño” y el pasado geológico de la isla fuese diferente, de todos modos el falsear la realidad es algo innato asociado a esta isla.

Isla Decepcion Antartida
Vista de Isla Decepción Foto: Campaña antártica 2006/07

Cuando los primeros exploradores ingleses la descubrieron la denominaron Deceptión Island, que traducido literalmente significa la “isla del engaño” ya que así se sintieron al descubrir que no era una isla circular. En nuestra entrada evocamos lo sentido por el norteamericano Nathaniel Palmer, un afamado cazador de focas peleteras, que fue el primero en dejar atrás Fuelles de Neptuno las “catedrales” (los riscos que marcan el camino a los fuelles) y explorar las entrañas de la isla.

Ventano del Chileno Antartida
Ventano del Chileno o de Neptuno Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Se dice que en 1820, Palmer observó las tierras pertenecientes a la península Antártica desde lo que hoy conocemos como “Ventana del Chileno”, hecho que lo estimuló a la hora de aventurarse más al Sur. Este agujero en el borde de la caldera, próximo a los fuelles, reconstruye en su nombre la trágica huida del personal de la base chilena “Pedro Aguirre Cerda” tras la entrada en erupción del volcán en 1967.

Tras una penosa caminata pudieron ser rescatados en helicóptero desde esta posición. La “Ventana de Neptuno”, como también es denominada, es un punto estratégico de la isla y perfecto mirador donde se aposta un observador de la antigua estación ballenera para advertir a la flota de la presencia de cetáceos.

Los fuelles de Neptuno constituyen mi último recuerdo de la Antártida, ya que los cruce y me dirigí a Ushuaia para no volver jamás al continente helado. Por todo ello, esos torreones volcánicos aun siguen plenos en mi mente, recuerdos imborrables de un pingüino exiliado.

Isla Decepción
Una foca descansa en una playa de Isla Decepción, al fondo pueden verse los fuelles de Neptuno Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Actualizado el 10 junio,2019.
Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño

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