El mar en Galicia es un artista de academia de bellas artes, un poeta del paisaje que en su labor incansable ha generado cientos de monumentos en piedra y arena, un auténtico museo al aire libre, en el cual una obra maestra brilla sobre todas las demás, nos referimos a la siempre espectacular Playa de las Catedrales.

Este hermoso arenal, situado entre el municipio de Foz y Ribadeo, en la provincia de Lugo, parece salida del mismo taller del Maestro Mateo, porque sus arcos y bóvedas de piedra no tienen nada que envidiar a los exhibidos en la mismísima Catedral de Santiago. Acantilados que alcanzan hasta los 30 metros y que generan un paisaje de plenitud natural que se mimetiza a la perfección con la silueta del Mar Cantábrico.
La bravura del mar, en asociación con el viento, fue orando durante milenios la piedra creando pequeños laberintos y grutas más propias de lo divino y que se observan en su magnitud cuando la marea está baja, momento en que las aguas abandonan el terreno, permitiendo a los visitantes acercarse a disfrutar de cerca de las majestuosas “catedrales”.

Gigantes de piedra que mojan sus pies en charcas y pozas, restos de esa marea que siempre acaba por regresar con el paso de las horas, pero que cuyo reflejo sirve de decorado de película a fotógrafos y turistas.

Una playa que en ocasiones invita al baño, otras veces al relax, un paraíso masificado en verano, remoto y solitario en invierno, un lienzo que dibuja miles de colores al atardecer, un ejemplo más de la belleza innata de Galicia.


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Actualizado el 24 agosto, 2024.
Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño


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