Reflexiones de un viaje a Auschwitz

Mi mirada pensativa cruza el horizonte y se pierde en el rural de Polonia, mientras el minibus recorre el camino que nos llevará a Auschwitz. De pronto, para nuestra sorpresa, los altavoces comienzan a emitir Disco Polo, una machacante música disco polaca surgida en los años 90; el chófer no es consciente de que todo el bus lo mira con cara de pocos amigos, así que uno de los pasajeros se levanta y le pide que apague la radio, esa música estridente sencillamente no toca, no estamos de fiesta.

Entiendo que para ese chofer polaco aquel viaje es pura rutina, pero, los que llenamos aquel bus, estamos integrando en silencio que vamos a visitar uno de los epicentros del mal, una fábrica de muerte donde más de un millón de personas (mayoritariamente judíos) fueron exterminadas; un lugar para la reflexión humana que creemos que va a tener un impacto incierto en nuestra alma.

auschwitz I
Auschwitz I

Llegamos a nuestro destino y el frio de la primavera polaca me deja helado el aliento, mientras acepto la climatología local, descubro que realmente Auschwitz no era un único campo de concentración sino realmente se dividía en varios recintos separados entre sí por pocos kilómetros.

Para cumplir la sádica tarea de la exterminación total de la «raza judía», el complejo tuvo que mutar durante los años que duró la guerra; así el campo de exterminio de Auschwitz, creado en 1940 a partir de unos antiguos barracones militares polacos, se extendió y se fue adaptando a las directrices de la llamada Solución Final, con diferentes recintos cuasi industriales, donde los judíos eran asesinados en serie.

campo concentración nazi
El trabajo te hará libre, el eslogan del campo de concentración de Auschwitz

La llegada a Auschwitz I, el campo de concentración primigenio, me produce un torrente de ambigüedad, así las primeras sensaciones no son muy diferentes a las que uno tiene al visitar una cárcel, por eso, en cada paso, busco mirar más en profundidad e intento entender el sufrimiento de los cientos de miles de seres humanos que perdieron aquí su vida.

Cuando hago ese esfuerzo empiezo a ser consciente de que las celdas que lucen hoy vacías, en su momento eran el lugar donde se hacinaban miles de judíos o presos políticos, que convivían con el hambre, el frío, las enfermedades, los piojos y especialmente con el terror constante de la muerte.

Auschwitz
Fotos de judíos que fallecieron en Auschwitz

Un miedo que se materializaba a través de las palizas de los capos, de los fusilamientos arbitrarios de los soldados nazis o mismo del dolor inhumano que dejaban los experimentos del equipo del profesor Mengele; sin integrar en nuestro pensamiento esta terrorífica atmosfera, uno no puede entender el sufrimiento que hay detrás de este siniestro lugar.

Cuando visitamos Auschwitz I puede parecer menos tétrico de lo que uno tenía en mente a priori, pero no nos olvidemos que aquí se creó la primera cámara de gas, se hicieron esterilizaciones masivas, fusilamientos, trabajos forzosos o mismo se esclavizo a mujeres para ejercer la prostitución.

Aun confuso y aturdido por esta primera experiencia, vuelvo al autobús para dirigirnos al complejo Auschwitz II, también conocido como Birkenau, donde el impacto emocional esta vez si me va a sobrepasar.

Campo de exterminio de Birkenu
Birkenau o Auschwitz II

Birkenau es el auténtico símbolo del Holocausto, una prueba clara de la barbarie nazi, que destroza tu alma a cada paso. Aquí no hace falta tener mucha imaginación para la composición del contexto, así la vía de tren que se adentra en las instalaciones, que aun se conserva, estaba totalmente orientada a nutrir de victimas a las cámaras de gas y a los crematorios.

Un campo de exterminio que funcionaba a un ritmo industrial, de hecho se dice que al día unos 8000 judíos o gitanos de toda Europa morían aquí gaseados con Zyklon B. Una autentica fabrica de muerte y dolor, que tiene el trágico honor de ser el campo más mortífero de toda la II Guerra Mundial.

hornos crematorios Auschwitz

Si soy sincero la visita a Birkenau me dejo un fuerte impacto anímico, en cada paso me quede huérfano, sentí el dolor y la desgracia humana se hizo tatuaje en mi corazón. En ese momento entendí todos los relatos y las experiencias leídas anteriormente en decenas de libros sobre la Alemania Nazí y la II Guerra Mundial.

Mientras leía las lapidas escritas en todos los idiomas en memoria del Holocausto (incluida una en Ladino), me convencí que la visita a Auschwitz debería ser obligatoria para toda la humanidad y aunque muchos puedan ser aprensivos al dolor aquí exhibido, las lecciones aquí aprendidas generan anticuerpos ante la barbarie.

Ladino
Placa en Ladino en Auschwitz

Los nazis perdieron aquella guerra y Auschwitz cerró en 1944, pero por el camino murió un millón de personas por el odio y la indiferencia de una de las sociedades más cultas y desarrolladas del momento.

El odio sigue vivo a través de otros actores y realmente solo necesita para replicarse de una sociedad que mire para otro lado y sea indiferente, por lo tanto nunca es bueno que olvidemos lo sucedido, porque sino estaremos condenados a repetir la misma historia.


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Actualizado el 27 diciembre,2021.
Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño

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