Es habitual que las leyendas ubiquen el hogar de los dragones en las cavernas de nuestra geografía, y la isla de Mallorca no es una excepción. De hecho, cuenta con su propio refugio para estos seres mitológicos: las Cuevas del Drach.
Las Cuevas del Drach («cuevas del dragón» en mallorquín) son un conjunto de cuatro grandes cavernas conectadas entre sí, que se encuentran situadas en el litoral del municipio de Manacor, muy cerca de la localidad de Porto Cristo.
Junto con el cabo de Formentor y la Serra de Tramuntana, este monumento natural es uno de los principales destinos turísticos de la isla. Cada año atrae a cerca de un millón de visitantes que, aunque no encontrarán dragones voladores, quedan fascinados por el esplendor kárstico de su recorrido de 2,4 kilómetros.

Este paraíso de estalactitas —mencionadas incluso en la novela de Julio Verne Los viajes de Clovis Dardentor— mantiene una temperatura constante de entre los 18 y 21º durante todo el año. Este clima interior permite un agradable recorrido a los visitantes, quienes en el tramo final disfrutarán de un concierto de música clásica sentado en un auditorio frente al lago Martel, uno de los lagos subterráneos más grandes de Europa.

Aunque la brevedad del paseo en barca puede dejar con ganas de más a algunos visitantes, este trayecto es la guinda de una experiencia mágica e inolvidable.
Creo que las Cuevas del Drach nunca escondieron dragones, pero es inevitable que la imaginación se libere en el silencio de sus grutas. Entre sus formas kársticas, ¿Quién no soñaría con encontrarse con uno de estos seres mitológicos?.

Actualizado el 15 abril, 2026.
Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño


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