El estadio Rajko Mitić de Belgrado no solo es la casa del Estrella Roja, sino también un recinto legendario que, en su momento, fue uno de los estadios más grandes del mundo, de ahí nació su famoso apodo: el “Pequeño Maracaná”.
Lejos quedan los tiempos de esplendor de un estadio que llegó a albergar a más de 110.000 espectadores, testigos de las grandes gestas del Estrella Roja, el club más laureado de Serbia y el único del país que ha conquistado una Copa de Europa y una Copa Intercontinental, ambas en 1991.
Con el paso de los años, la capacidad del estadio se redujo progresivamente hasta alcanzar los 55.000 espectadores actuales. Sin embargo, lo que nunca disminuyó fue la pasión de su afición, capaz de convertir el estadio en una auténtica caldera, especialmente en los derbis frente al Partizan, cuyo estadio se encuentra apenas unas calles al norte.
El estadio también ha sido sede de la selección de Serbia y, anteriormente, de la desaparecida Yugoslavia. En España es especialmente recordado por haber acogido la llamada “Batalla de Belgrado”, el tenso partido de clasificación para el Mundial de Argentina 1978 en el que el futbolista español Juanito recibió un célebre botellazo que quedó grabado en la historia del fútbol español.
Sede habitual de la selección Serbia y en el pasado de la de Yugoslava, es conocido en España porque aquí se vivió la «batalla de Belgrado», el famoso y tenso partido de clasificación para el mundial de Argentina de 1978 y en el que

Desde el exterior, el estadio puede parecer más pequeño de lo que realmente es, aunque su estética todavía conserva rasgos de la arquitectura de la época comunista, ya que fue inaugurado en 1963.
El símbolo más llamativo del estadio es un tanque colocado por los ultras del club en 2019, convertido desde entonces en una de las imágenes más fotografiadas de Belgrado. Este carro de combate generó una gran polémica en Croacia porque, aunque se trata de un modelo soviético T-55, es el mismo tipo de tanque utilizado durante las guerras que provocaron la desintegración de la antigua Yugoslavia.
Pese al paso del tiempo y a las numerosas reformas, el Rajko Mitić sigue siendo uno de los estadios con más personalidad de Europa. Su historia, el ambiente de sus gradas y el peso simbólico que tiene para el fútbol balcánico convierten al “Pequeño Maracaná” en una visita imprescindible para cualquier aficionado al fútbol que viaje a Belgrado.

Actualizado el 15 abril, 2026.
Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño


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