La verdad es que el principal motivo por el que viajé a Subotica fue la búsqueda de su hermosa sinagoga, una joya del modernismo religioso y uno de los templos hebreos más bellos de Europa. Más allá de eso, no sabía con qué me iba a encontrar… pero la verdad es que esta ciudad de Serbia me enamoró completamente.

Subotica está tan al norte de Serbia que prácticamente se llega a Hungría. De hecho, parte de su población es étnicamente húngara, y el catolicismo constituye el credo más importante de la ciudad, a diferencia de lo que ocurre en el resto de Serbia. Aun así, Subotica es una ciudad diversa, donde han convivido durante siglos católicos, ortodoxos y judíos.

Era un día de verano y cogí un autobus desde Novi Sad para visitar Subotica. Al llegar a mi destino, el calor era asfixiante e incluso cruzar la plaza principal de Subotica a la solana fue duro, pero estaba obsesionado con su sinagoga así que camine rapidamente, no vaya a ser que el edificio cerrase pronto.

Al verla, se me dispararon las emociones, ya que parecía que la sinagoga me estuviera esperando y quisiera regalarme sus mejores galas. Los trazos modernistas de su fachada ya eran bellos, pero su interior me deslumbró.
Sin duda, era la sinagoga más bella que había visto nunca, y no dudé en dedicarle tiempo para su plena contemplación, ya con las pulsaciones relajadas y mientras sonaba de fondo éxitos de la música clásica.

Había bajado ya un poco el calor cuando abandone el monumento más emblemático de la ciudad y me dirigí a descubrir otros rincones-
Subotica es una ciudad pequeña, pero concentra un gran número de edificios de magnífica arquitectura, muchos de ellos verdaderas joyas del modernismo centroeuropeo.

Uno de los edificios más destacados es su Ayuntamiento, construido en 1910 por los arquitectos Marcell Komor y Dezső Jakab, autores también de la famosa sinagoga. Este edificio, de estilo art nouveau, se erige como epicentro de un amplio espacio público, donde los árboles, ahora sí, daban sombra a mi caminata.

El modernismo no se limita a la sinagoga y al ayuntamiento; en Subotica existen varios edificios que presumen de este estilo que sorprendío al mundo a finales del XIX y principios del XX.
El más llamativo de los edificios modernistas de la ciudad es, sin duda, el Palacio Raichle, que en su momento fue la residencia del arquitecto, Ferenc Raichle, uno de los grandes impulsores de la arquitectura de la Secesión Húngara en la ciudad. Hoy, este enigmático edificio está musealizado y es uno de los lugares que uno debe visitar en Subotica.

Otro edificio con trazos modernistas es el palacio Dömötör, que hoy sirve como museo municipal y en donde se expone arte y elementos propios de la ciudad y de la región de Voivodina.

Un monumento que me llamó la atención en el paisaje urbano de Subotica fue el Palacio Vojnić, ubicado en la avenida peatonal Korzo, donde se encuentran varios edificios de gran interés arquitectónico y en cuyo extremo se encuentra también el Teatro Nacional, faro cultural de la ciudad.

Curiosamente, aún hay que alejarse un poco del centro para encontrarse con los monumentos cristianos más importantes. La catedral católica data del siglo XVIII y llama la atención que este dedicada a Santa Teresa de Jesús, una santa de Ávila a la cual, a priori, nunca vincularia con Serbia.
El catolicismo también cuenta con otros templos en la ciudad entre los que podemos destacar el monasterio franciscano, cuya ubicación centrica nos habla de la importancia que tuvo la orden en el pasado de Subotica.

Por su parte, los ortodoxos tienen como referente la Iglesia de la Ascensión de Nuestro Señor, un templo que, exteriormente, se asemeja a otras iglesias católicas de la región, pero cuyo interior es puramente ortodoxo, con retablos de gran calidad y belleza.
Subotica es un ejemplo de diversidad religiosa, ya que en esta urbe de casi 90.000 habiuantes, también podemos encontrar una mezquita y varias iglesias evangelicas, aunque para encontrarlas tendremos que alejarnos un poco del núcleo central de la ciudad.

Terminado de visitar lo más destacado del centro de Subotica, pregunté en la oficina de turismo por opciones para prolongar mi visita y me recomendaron ir al lago de Palić. Allí, al lado del zoológico, se encuentra un parque de gran belleza, donde uno puede relajarse mientras admira la delicada circulación de las aguas del lago.

Existen varios pabellones y terrazas de madera que se integran en el paisaje, creando un entorno de increíble fotogenia. Además, aquí se pueden encontrar varias villas rurales y capillas, que conforman un escenario que me enamoró y que me convencieron de que Subotica es una visita que vale mucho la pena.
Subotica es un destino poco conocido por los turistas, pero que está lleno de secretos y rincones mágicos, un lugar al que sin duda, algún dia querré volver.

Actualizado el 5 octubre, 2025.
Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño


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