En todos los viajes uno conoce nuevos amigos que uno no espera y de los cuales enriquecen tu experiencia viajera, hoy voy a hablaros de uno que me conocí recientemente, un hermoso ser natural que responde al nombre de Paiño.
No es la primera vez que los veo en mis travesías oceánicas, ya que frecuentemente siguen la estela de los barcos en busca de restos de comida, pero sí es la primera vez que nos aparecía uno en cubierta agotado y sin energía para echar de nuevo a volar.
Es frecuente que las aves usen los barcos como posadero temporal para descansar, especialmente si están desorientadas o han sufrido el envite de una tormenta. No dudamos en recogerlo y le dimos calor y descanso, hasta que recuperó sus fuerzas para volver a marcharse a su hábitat natural.

Ante de volver a soltarlo, aproveche un momento en el que el ave estaba más relajada para sacarle esta foto, el objetivo de la misma era encabezar un post homenaje a esta especie que está amenazada por el deterioro ambiental de nuestros mares y costas. Ser vivo que merece todo mi respeto y admiración, no solo por su belleza o su característico vuelo, sino porque se trata de una de las especies más viajeras de la naturaleza, de hecho es una ave pelágica que vive prácticamente toda su vida en alta mar y “pisando” solo tierra firme en el momento de la reproducción.
Al hablar de grandes viajeros deberíamos recordar también a las aves, que durante milenios han recorrido nuestros mares y cielos en una lucha por la supervivencia admirable, travesías que no son comparables en ninguna medida con nuestros confortables viajes de placer. Recordar este hecho nos debería hacer más humildes, ya que aunque no lo queramos aceptar, el hombre no es el pionero del arte de viajar.

Las fotos y los textos son propiedad de Planeta On Tour. Pinchar aquí para ver licencia de uso
Actualizado el 24 agosto, 2024.
Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño

Deja un comentario