Yugoslavia aún genera fuertes sentimientos a los que vivimos parte de su existencia; la «Tierra de los eslavos del Sur» (traducción literal del nombre del país) era un país con una identidad compleja, una amalgama de nacionalidades y religiones en constante pelea, pero que cuando trabajaban juntos formaban un tándem nacional imbatible.

Durante los años de su existencia, Yugoslavia alcanzo una notable influencia y prestigio en lo político (especialmente por su liderazgo en el Movimiento de Países No Alineados), militar (especialmente por la lucha partisana contra los nazis) y en lo deportivo, que hizo que aún hoy muchos miren aquella Yugoslavia con algo de nostalgia, pese a los tristes sucesos que supusieron su desintegración en los años 90.
Hoy el recuerdo de la antigua Yugoslavia solo sobrevive parcialmente vivo en Belgrado, antigua capital del estado, donde existe un museo (Muzej Jugoslavije), que no solo exhibe los logros de este desaparecido estado balcánico, sino que también sirve de lugar de eterno descanso para su figura más destacada: El Mariscal Tito.

El Museo de Yugoslavia nace en 1962 a iniciativa de la ciudad de Belgrado, que quiso homenajear al Mariscal Tito en su 70 aniversario, regalándole un edificio donde este pudiera exhibir los regalos recibidos en su labor como jefe del Estado.
Este primigenio museo se amplió tras la muerte de Tito en 1980, con la incorporación de varios de edificios vinculados con la vida del líder yugoslavo.
El museo desprende en su estilo la arquitectura socialista que dominaba Yugoslavia en aquel momento; este singular estilo da personalidad a todo el conjunto que cuenta con innumerables obras escultóricas en su jardín, con constantes alegorías al pueblo yugoslavo y a la figura de Tito.

El principal atractivo de este museo, que es el más visitado de toda Serbia, es la Casa de las Flores, un antiguo invernadero construido en 1975 por el arquitecto Stjepan Kralj, en cuyo centro se ubica la Tumba de Tito.
Josip Broz Tito es reconocido por los pueblos yugoslavos como su gran héroe de guerra, al ser responsable de la liberación del país de las fuerzas nazis y fascistas que habían invadido Yugoslavia en el contexto de la II Guerra Mundial.
Ya como jefe del Estado de la nueva Yugoslavia, fue un gran impulsor de la tolerancia entre los distintos pueblos que conformaban el país y durante su vida lucho por unir a las distintas naciones yugoslavas, consiguiendo una gran estabilidad institucional que duraría hasta el estallido de las Guerras Yugoslavas en los años 90.
Desde la muerte de Tito en los años 80 hasta la desintegración de Yugoslavia, los líderes internacionales que visitaban el país siempre rendían homenaje a Tito dejando flores en su tumba, de hecho en la propia Casa de las Flores podremos observar una colección de fotografías de algunos de los líderes internacionales que visitaron el recinto.
Más allá de la Casa de las Flores, el museo cuenta con 2 edificios (el Museo antiguo y el del 25 de mayo) que albergan las colecciones permanentes y temporales. En su conjunto, el Museo de Yugoslavia cuenta con casi 75.000 objetos, a través de los cuales se intenta expresar la riqueza, la historia y la singularidad del pueblo yugoslavo.

En un espacio muy destacable del museo aparece una colección de recuerdos de los 1700 soldados voluntarios yugoslavos que participaron en la guerra civil española, los cuales conformaron una de las nacionalidades más importantes de las conocidas como Brigadas Internacionales.
Aunque gran parte de las colecciones están destinadas a promover el culto de la personalidad de Tito, el museo es muy interesante para el visitante extranjero, porque gracias al recorrido cronológico ofertado podemos entender mejor la evolución de este país que es desconocido para incluso aquellos que convivimos temporalmente en él.
El Museo de Yugoslavia es un espacio que rinde puro homenaje a la nostalgia, pero que guarda las claves para entender el futuro de Europa. Un rincón que si o si debemos visitar si una vez nos acercamos a esta bella ciudad llamada Belgrado.


Actualizado el 13 noviembre,2023.
Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño


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